jueves, 29 de octubre de 2009

Poesia Amorosa Latinoamericana - Extracto

Este es un extracto de el libro Poesia Amorosa Latinoamerica, se los recomiendo a los que les gusta la poesia y especialmente desean conocer un poco de sus origenes y tambien contiene pequeñas reseñas de sus autores. Al final les dejaré el link para que puedan obtenerlo.  Saludos.


El Intruso


Amor, la noche estaba trágica y sollozante
cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura;
luego, la puerta abierta sobre la sombre helante,
tu forma fué una mancha de luz y de blancura.

Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante;
bebieron en mi copa tus labios de frescura,
y descansó en mi almohada tu cabeza fragante;
me encantó tu descaro y adoré tu locura.

¡Y hoy río si tu ríes, y canto si tú cantas;
y si tú duermes, duermo como un perro a tus plantas!
¡Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera;
y tiemblo si tu mano toca la cerradura,
y bendigo la noche sollozante y oscura
que floreció en mi vida tu boca tempranera!



Delmira Agustini




Antelacion de amor


Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta
ni la privanza de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña,
ni la sucesión de tu vida situándose en palabras o acallamiento
serán favor tan persuasivo de ideas
como el mirar de tu sueño implicado
en la vigilia de mis ávidos brazos.

Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absoluta del sueño,
quieta y resplandeciente como una dicha en la selección del recuerdo,
me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes.

Arrojado a quietud
divisaré esa playa última detu ser
y te veré por vez primera quizá,
como Dios ha de verte,
desbaratada la ficción del tiempo
sin el amor, sin mí.



Jorge Luis Borges





Balada


El pasó con otra;
yo le vi pasar.
Siempre dulce el viento
y el camino en paz.
¡Y estos ojos míseros
le vieron pasar!

El va amando a otra
por la tierra en flor.
Ha abierto el espino;
pasa una canción.
¡Y él va amando a otra
por la tierra en flor!

El besó a la otra
a orillas del mar;
resbaló en las olas
la luna de azahar.
¡Y no untó mi sangre
la extensión del mar!

El irá con otra
por la eternidad.
Habrá cielos dulces.
(Dios quiere callar).
¡Y el irá con otra
por la eternidad!



Gabriela Mistral





Tango del Viudo


Oh maligna, ya habrás hallado la carta, ya habrás llorado de furia,
y habrás insultado el recuerdo de mi madre
llamándola perra podrida y madre de perros,
ya habrás bebido sola, solitaria, el té del atardecer
mirando mis viejos zapatos vacíos para siempre
y ya no podrás recordar mis enfermedades, mis sueños nocturnos, mis comidas,
sin maldecirme en voz alta como si estuviera allí aún
quejándome del trópico de los coolies corringhis,
de las venenosas fiebres que me hicieron tanto daño
y de los espantosos ingleses que odio todavía.

Maligna, la verdad, qué noche tan grande, qué tierra tan sola!
He llegado otra vez a los dormitorios solitarios,
a almorzar en los restaurantes comida fría, y otra vez
tiro al suelo los pantalones y las camisas,
no hay perchas en mi habitación, ni retratos de nadie en las paredes.
Cuanta sombra de la que hay en mi alma daría por recobrarte,
y que amenazadores me parecen los nombres de los meses,
y la palabra invierno qué sonido de tambor lúgubre tiene.

Enterrado junto al cocotero hallarás más tarde
el cuchillo que escondí allí por temor de que me mataras,
y ahora repentinamente quisiera oler su acero de cocina
acostumbrado al peso de tu mano y al brillo de tu pie:
bajo la humedad de la tierra, entre las sordas raíces,
de los lenguajes humanos el pobre sólo sabría tu nombre,
y la espesa tierra no comprende tu nombre
hecho de impenetrables substancias divinas.

Así como me aflige pensar en el claro día de tus piernas
recostadas como detenidas y duras aguas solares,
y la golondrina que durmiendo y volando vive en tus ojos,
y el perro de furia que asilas en el corazón,
así también veo las muertes que están entre nosotros desde ahora,
y respiro en el aire la ceniza y lo destruido,
el largo, solitario espacio que me rodea para siempre.

Daría este viento del mar gigante por tu brusca respiración
oída en largas noches sin mezcla de olvido,
uniéndose a la atmósfera como el látigo a la piel del caballo.
Y por oírte orinar, en la oscuridad, en el fondo de la casa,
como vertiendo una miel delgada, trémula, argentina, obstinada,
cuántas veces entregaría este coro de sombras que poseo,
y el ruido de espadas inútiles que se oye en mi alma,
y la paloma de sangre que está solitaria en mi frente
llamando cosas desaparecidas, seres desaparecidos,
substancias extrañamente inseparables y perdidas.



Pablo Neruda



Te Dejo las Palabras


Te dejo las palabras que te bebí en silencio,
hasta la más divina de tu sublime amor.
Ya ninguna me sirve para hilvanar mis sueños...
¡Hoy apresé una idea que venía de Dios!

La eternidad asciende por mis cantos sin eco
y siento que en la sombre se ilumina mi voz.
Te dejo las palabras que te bebí en silencio...
¡Hoy apresé una idea que venía de Dios!


Estrella Genta




Soy la muchacha mala de la historia


Soy
La muchacha mala de la historia
la que fornicó con tres hombres
y le sacó cuernos a su marido.

Soy la mujer
que lo engañó cotidianamente
por un miserable plato de lentejas,
la que le quitó lentamente su ropaje de bondad
hasta convertirlo en una piedra
negra y estéril,
soy la mujer que lo castró
con infinitos gestos de ternura
y gemidos falsos en la cama

Soy
la muchacha mala de la historia


Maria Emilia Cornejo





Coplas


1
Andabas con sed de gozo,
como hija de la pena.
¿Sí o no?
Y yo,
debajo de tu rebozo
me pase la Noche Buena.

2
Sirena que entre las olas
se esconde para no verme,
¿Con quién hablas a solas,
con quién duermes?


3
Bordado de la almohada
que castigaste su orgullo
y la dejaste marcada:
cuéntame si está en capullo
o si es que duerme casada.

Alfonso Reyes





Alabando su manera de hacerlo


¡Qué bien se hace contigo, vida mia!

Muchas mujeres lo hacen bien
pero ninguna como tú.

La Sulamita, en la gloria,
se asoma a verte hacerlo.

Y yo le digo que no,
que nos deje, que ya lo escribiré.

Pero si lo escribiese
te volverias legendaria.

Y ni creo en la poesía autobiográfica
ni me conviene hacerte propaganda.

Gabriel Zaid




El Vampiro


Ruedan tus rizos lóbregos y gruesos
por tus cándidas formas como un río,
y esparzo en su caudal crespo y sombrio
las rosas encendidas de mis besos.

En tanto que descojo los espesos
anillos, siento el roce leve y frió
de tu mano, y un largo calosfrió
me recorre y penetra hasta los huesos.

Tus pupilas caóticas y hurañas
destellan cuando escuchan el suspiro
que sale desgarrando mis entrañas,
y mietras yo agonizo, tú, sedienta,
finges un negro y pertinaz vampiro
que de mi ardiente sangre se sustenta.

Efrén Rebolledo




El dia no quiere despertar


El día no quiere despertar
en ti mis sueños se prolongan
lo real imaginario
vivo despierto en tu diluvio
trébol de tiempo de una sola hoja
de ti a mi sueño no hay distancia
te habia soñado pero eras real
como un violín germinando
como un surtidor de cimitarras
como una catedral
ardiendo en la alta noche en la mar alta
yo no quiero dormir solo
en la incestuosa noche fraternal
cuando no estás me acompañas
y porque eres verdad puedo tocarte
en tu cielo giratorio
en tus palacios errantes
como jauría de arpas carniceras
como el vino el ángel la ventana
como una cornucopia de centellas
cuando mis tigres saltan en tu cama
el mar tiene la forma de mi amor
llueve dentro de mí tu rosa bárbara
tu carne es mia bajo la guillotina
besamos el sol cuando nos besamos
gracias doy a la vida
tu amor tiene forma de mar.


Luis Cardoza y Aragón





Eres fria


Eres fría. A tus labios no se asoma
ni larisa, ni el grito, ni la queja.
Estatua fueres en la ATenas vieja,
mujer no fueres en la vieja Roma.

Como estatua de sal, si a veces toma
gesto vibrante el arco de tu ceja,
es porque en tu pupila se refleja
el rojo incendio de infernal Sodoma.

Tú desdeñaste a jóvenes de brío.
Y en matrimonio trágico y sombrío
a un anciano te uniste sin conciencia;
y la justicia del amor burlado,
como que eres de sal te ha condenado
a que te lama el buey de la impotencia.

José Santos Chocano