sábado, 14 de agosto de 2010

Rafael Alberti - Antologia Personal - Poeta Español - 1902 1999


Si mi voz muriera en tierra, 

llevadla al nivel del mar 




Rafael Alberti Merello nacía en El Puerto de Santa María (Cádiz) el 16 de diciembre de 1902, quinto de los seis hijos que tuvo el matrimonio de Agustín y María, nieto de bodegueros proveedores de las cortes europeas. En 1917 se trasladaba con su familia a Madrid, para dedicarse a copiar pinturas en el Museo del Prado, vocación que prefirió al bachillerato, que jamás terminaría. La nostalgia de la bahía de Cádiz y los remordimientos tras la muerte de su padre, le llevaron a refugiarse en la poesía y dejar la pintura en un segundo plano. A partir de ese momento, iría introduciéndose en la Residencia de Estudiantes, donde se relacionaría con los padres de la que se daría en llamar Generación del 27 (Dámaso Alonso, Lorca, Gerardo Diego y Aleixandre, entre otros),  el ponderado movimiento intelectual que, según los estudiosos, había surgido con motivo del homenaje celebrado en Sevilla en 1927 a Luis de Góngora, en el centenario de su muerte, formado por un grupo extraordinario de autores que renovaría las letras e influiría de forma determinante en todas las artes. Alberti reunió entre 1920 y 1924 sus primeros poemas bajo el título "Mar y Tierra", que presentó en el  Premio Nacional de Literatura de 1924-1925, y ganó, junto al poeta santanderino Gerardo Diego. El libro se titularía definitivamente "Marinero en Tierra".
      Por esos años entabló amistad con poetas como Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Emilio Prados y Manuel Altolaguirre, el compositor gaditano Manuel de Falla, y los genios de la pintura y el cine Dalí y Buñuel (también mantendría fuertes vínculos con Pablo Neruda y el francés Louis Aragon). Intervino como activista en las protestas estudiantiles contra el general Primo de Rivera, y, en 1929 publicó una de sus obras maestras, "Sobre los ángeles", de fuertes tintes surrealistas. Se casó en 1930 con la escritora María Teresa León, con la que compartió los años de su exilio por Buenos Aires y Roma (Mª Teresa fallecería en 1988), y con la que tuvo una hija, Aitana. En 1931 estrenó su primera obra de teatro, "El hombre deshabitado".  Ese mismo año comenzó a relacionarse en Francia con Picasso y escritores sudamericanos como César Vallejo, Miguel Ángel Asturias y Alejo Carpentier. Becado por la Junta para la Ampliación de Estudios de la Segunda República Española, viajó en 1932 a la Unión Soviética y trató con los escritores soviéticos de la época. El año siguiente conoce a Pablo Neruda y, según cuenta en sus memorias, empieza a convertirse en  "poeta en la calle": en realidad, el poeta nunca separó su labor intelectual de su actividad política, desde sus primeros versos hasta su retiro en Puerto de Santa María.  Escribió multitud de poemas satíricos y de agitación, que recitaría en actos políticos, bibliotecas obreras y  plazas públicas. En 1933 asistió en Moscú como invitado al primer Congreso de Escritores Soviéticos.
       A partir de 1934 inicia una gira por varios países americanos, y, en 1936, año de la muerte de Lorca, interviene en España en la campaña por el Frente Popular. Durante la Guerra Civil se entrevistó con Stalin en Moscú, y decidió enrolarse en la aviación republicana. En el transcurso del asedio a  Madrid participó en la evacuación de las obras del Museo del Prado, para evitar su destrucción bajo el bombardeo de la artillería nacional.
      El 27 de abril de 1977 regresó a España: en junio de ese mismo año fue elegido diputado a Cortes del PCE por la provincia de Cádiz, pero poco después, en octubre de ese mismo año, renunció al escaño. Desde su vuelta a España residió en su ciudad natal, el Puerto de Santa María. En 1989, la Diputación de Cádiz creó en su ciudad natal la fundación que lleva su nombre, a la que se trasladó gran parte de su archivo y biblioteca personales. Contrajo matrimonio en segundas nupcias con María Asunción Mateo, quien le ha acompañado y representado durante los últimos años.

Si mi voz muriera en tierra.  
Llevadla al nivel del mar 
y dejadla en la ribera.

y nombradla capitana 
de un blanco bajel de guerra.


¡Oh mi voz condecorada 
con la insignia marinera: 
sobre el corazón un ancla, 
y sobre el ancla una estrella, 
y sobre la estrella el viento, 
y sobre el viento la vela!. 
  




   “Tenía la poesía metida en el alma. Ha sido uno de los grandes poetas españoles, no sólo por la calidad literaria de su obra sino por la capacidad que demostró para llegar al pueblo, a los lectores.” (Mario Benedetti)
   “Su poética está impulsada por el recuerdo y la nostalgia del mar que le dio libertad, claridad y sobre todo esa capacidad de ver siempre la luz en medio de lo oscuro. Queda el recuerdo del hombre que marchó al exilio con el puño cerrado y volvió con la mano abierta. Su poesía pasó a través de tiempos turbulentos de España, pero siempre al fondo de lo oscuro, de lo tenebroso, de lo difícil, lo duro y lo negativo supo ver la esperanza, admirar la claridad por medio de las tinieblas.”  (García de la Concha).
   “A los lectores de los años 40 a los 70 nos hizo un regalo maravilloso, nos enseñó que, a pesar de vivir en un tiempo oscuro, la palabra poética estaba llena de fulgor; además, nos enseñó que la alegría era una obligación democrática. Poseía una alegría profunda, casi beligerante, aunque también tenía una tristeza civil, capaz de convertirse en indignación. Tenía los pies asentados en el suelo y en el subsuelo de la tradición.” (Félix Grande).
   El escritor cordobés Antonio Gala lamentó hoy, en declaraciones a Europa Press, la desaparición del escritor Rafael Alberti al señalar que "ha muerto el auténtico andaluz universal" y manifestó que "leerlo será como resucitarlo". A su juicio, se trata de un hecho en el que "la ley de la muerte parece más dura" pues, en este caso desaparece "la voz el poeta de la calle; el testigo de la guerra terrible y de la posible reconciliación tardía y el último vestigio de la Generación del 27", dijo. Gala, que se refirió al poeta portuense como a un "amigo, un maestro y un hermando mayor", valoró que Alberti haya tenido una vida "fructífera y larga" como "lo único que puede consolarnos de su muerte". " [END] EUROPA PRESS
   "Rafael Alberti supo aunar las dos líneas vertebrales de la poesía del siglo XX: el riesgo y la rebeldía de las vanguardias y el entronque con la inspiración clásica, popular y tradicional". (Rafael Rodríguez Lafuente, Director del Instituto Cervantes).


El 28 de octubre de 1999 falleció Rafael Alberti, el último exponente de la  generación del 27 y figura clave de la poesía española de todos los tiempos. Un  paro cardiorrespiratorio fue la causa de su muerte, cuando se
encontraba en su  casa del Puerto de Santa María, en Cádiz, en la misma ciudad que le vio nacer  hace 96 años.

Por expreso deseo del poeta, sus restos mortales fueron incinerados y
sus cenizas serán devueltas a las aguas de la Bahía de Cádiz, a la que tan
estrechamente vinculadas han estado su vida y su obra. En el Puerto de
Santa  María, localidad de la que era además alcalde honorario, se declararon
tres días  de luto y se le rindió un homenaje popular.